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De ruta por Tudela

Descubre la Ciudad con un bonito paseo guiado y la visita a tres de sus lugares más emblemáticos

Horarios

VISITAS TURÍSTICAS GUIADAS
Mañanas y tardes (11:00 y 18:00 h.): 21, 22, 28, 29 y 30 de abril.
Solo mañanas (11:00 h.): 23 de abril y 1 de mayo.

TORRE MONREAL (CÁMARA OSCURA)
Mañanas (de 11:00 a 14:00 h.): 29 y 30 de abril y 1 de mayo.

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Venta de tickets en la Torre Monreal 30 minutos antes del inicio de la ruta o visita. Máximo 20 personas por grupo.

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Ruta

Torre Monreal y su Cámara Oscura

Torre Monreal
Torre Monreal. © Blanca Aldanondo

Turistas observando Tudela desde la cámara oscura de la Torre Monreal
Turistas observando Tudela desde la cámara oscura de la Torre Monreal. © Blanca Aldanondo

La torre Monreal es un edificio defensivo erigido en el siglo XIII sobre una atalaya al suroeste de Tudela con el fin de vigilar el territorio, aunque su aspecto actual responde a posteriores reconstrucciones.

Se trata de un edificio hexagonal de ladrillo en el que se integra la única evidencia de la época medieval, el aljibe, un depósito subterráneo destinado a guardar agua potable procedente de la lluvia.

La última reforma acometida lo ha convertido en la primera cámara oscura de Navarra y en un centro de interpretación con paneles explicativos sobre las culturas que han convivido en la capital ribera: la judía, la musulmana y la cristiana.

La primera cámara de la historia fue concebida por Aristóteles quien para definirla apuntó: «Se hace pasar la luz a través de un pequeño agujero hecho en un cuarto cerrado por todos sus lados. En la pared opuesta al agujero, se formará la imagen de lo que se encuentre enfrente».

Así, un dispositivo que gira 360 grados capta la imagen de la zona que rodea a la Torre Monreal en tiempo real y ésta es proyectada en el interior de la cámara oscura. Además, en cada sesión, que dura veinte minutos aproximadamente, se revelan secretos sobre la historia, evolución y curiosidades de la ciudad. Una idea original que permitirá al visitante descubrir Tudela de una manera diferente.

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Paseo desde la Torre Monreal, Plaza de los Fueros, Plaza Vieja y calle Rúa

Plaza de los Fueros
Plaza de los Fueros. © Blanca Aldanondo

La plaza de los Fueros es el lugar donde transcurre la vida social de los vecinos de Tudela, lugar para el descanso y el encuentro, además de puerta de acceso a la judería vieja y a las retorcidas callejas del casco antiguo.

Construida en el siglo XVII, su primer cometido fue acoger las corridas de toros que se celebraban en la plaza de la catedral. Está presidida por la Casa del Reloj y cuenta con un quiosco que durante la época estival llena de música y alegría los atardeceres de la capital ribera.

En este espacio se desarrollan los acontecimientos más relevantes de la ciudad, como los actos de Semana Santa y, en verano, el inicio de las fiestas y el popular baile de "la revoltosa".

La plaza de los Fueros se asienta en el límite entre el casco antiguo y la parte nueva de Tudela, capital de la Ribera navarra situada al sur de la Comunidad. Es el lugar de reunión preferido de los tudelanos, y un espacio idóneo para disfrutar del discurrir de la ciudad desde la terraza de alguno de sus bares, y un buen punto de partida para conocer el barrio monumental.

A lo largo de su historia, ha recibido varios nombres: "plaza de los toros", "plaza Nueva", "plaza Real", "de la Constitución", "de Fernando VII", pero fue en 1893 cuando adquirió su actual denominación, en honor a los Fueros de Navarra.

La idea de erigir una plaza nueva surgió con el fin de acoger las corridas de toros que hasta entonces se habían celebrado en la plaza Vieja, junto a la catedral, y que habían sido prohibidas por el Cabildo por tratarse de un lugar sagrado.

La construcción de este espacio fuera de las murallas supuso el inicio de la reforma urbanística del municipio. Levantada sobre el cauce del río Queiles en 1687, fue necesario cubrir la vaguada con arcadas de piedras y extender sobre ellas el suelo de la plaza.

Para la edificación se siguió el modelo de las plazas mayores de la España del siglo XVII. Como recuerdo de su época taurina, las fachadas presentan una decoración salpicada de escenas de toros y escudos heráldicos de las poblaciones que forman la Ribera de Navarra. La uniformidad de los tejados y fachadas tan sólo se ve alterada por dos edificios: la Casa del Reloj, que preside la plaza, y el hospital de Gracia, hoy en día residencia de ancianos. En 1921 se decidió ornamentar el centro de la plaza con un quiosco.

Fiestas y tradiciones

El bullicio que diariamente envuelve este lugar alcanza su máximo apogeo en Semana Santa y durante la época estival. El Sábado Santo se celebra el Volatín, una ceremonia que simboliza el ahorcamiento de Judas y cuyos orígenes se remontan al siglo XVI. Al día siguiente, la plaza se llena de gente para contemplar la Bajada del Ángel, protagonizada por un niño del pueblo y que representa la aparición del Ángel a María anunciándole la resurrección de Cristo.

El verano es también una buena época para contagiarse de la animación y del buen humor que se respira en la capital ribera. La plaza de los Fueros es el escenario desde donde se lanza el cohete que inicia las fiestas y donde todas las noches tiene lugar "la revoltosa", un baile popular que congrega a multitud de público.

Desde este punto podrá conocer la parte más moderna de Tudela; bajo los arcos de la Casa del Reloj hay dos pasadizos que desembocan en el Paseo del Queiles, un espacio concebido como zona de recreo y esparcimiento, diseñado por el prestigioso arquitecto tudelano Rafael Moneo.

Y también desde la plaza puede comenzar el recorrido por el casco antiguo de la ciudad y dejarse llevar por las sinuosas calles que desembocan en rincones llenos de sabor y de tradición. Callejee por su judería, visite sus palacios dieciochescos, y no pierda la oportunidad de saborear las exquisitas verduras de la Ribera que podrá degustar en cualquiera de los restaurantes de la localidad.

Plaza Vieja
Plaza Vieja. © Blanca Aldanondo
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Casa del Almirante

Casa del Almirante
Casa del Almirante. © Blanca Aldanondo

La Casa del Almirante, situada en pleno casco antiguo de Tudela, es uno de los palacios de la arquitectura civil renacentista más interesantes de España.

Los primeros propietarios que se conocen son la familia Cabanillas Berrozpe, herederos de los Gómez Peralta, que mandaron construir esta casa entre los años 1520 y 1560, sustituyendo a una mansión previa del siglo XV. Se desconocen las razones de su denominación.

Construida en ladrillo, consta de tres plantas que culminan en una galería de arquillos y un alero profusamente decorado. Conserva de la anterior la gran escalera primitiva de planta cuadrada, y cuenta con un patio rectangular de gran sobriedad, según establecían los cánones aragoneses del momento.

Interior del edificio
Interior del edificio. © Blanca Aldanondo

Destaca la ornamentación de sus dos grandes balcones, ubicados en la primera planta, que presentan una espléndida decoración plateresca configurada por figuras antropomorfas en alto relieve. Entre los balcones y el alero existe un bello friso esculpido.

Su magnífica fachada se rehabilitó en 1997 y en 2010 fue acometida la restauración interior para servir de sede a la Fundación María Forcada, dedicada a la organización de actividades culturales y formativas.

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Ruta

Paseo desde la Plaza Vieja hasta la Plaza Judería

Calle Dombriz
Calle Dombriz. © Ayuntamiento de Tudela

Tudela fue fundada por los árabes a principios del S. IX, llegando a ser en los siglos X y XI la tercera ciudad de la Marca Superior de Al-Andalus, pasando a depender de la taifa musulmana de Zaragoza y destacando como centro cultural de primera magnitud destacando sus escuelas tanto coránicas como rabínicas.

Las primeras comunidades israelitas se establecieron en Tudela desde los primeros momentos de la fundación, probablemente procedentes de Tarazona ante la necesidad de los servicios de artesanos.

JUDERÍA VETULA

Casi desde el mismo origen de la Ciudad, a mitades del S. IX, parece ser que los judíos se agruparon en una zona al sureste de la muralla, en las proximidades del río Queiles, donde hoy se extienden las calles de Benjamín de Tudela, Plaza de la Judería, Hortelanos, Fuente del Obispo y la desaparecida calle de las Vueltas. Los callejones de esta zona y la actual tipología de casas estrechas y altas aún recuerda lo que fue vivienda de judíos. Eran casas de adobe o ladrillo, construidas sobre un zócalo de sillar de piedra que proporcionaba una sólida base y aislamiento de la gran humedad del subsuelo. Las fachadas se remataban con aleros dentados que recuerdan decoración mudejar.

En este barrio primitivo parece que existieron tres sinagogas: una probablemente en la calle de San Julián, otra en las inmediaciones de la Puerta de Zaragoza (al terminar la calle Verjas) y la tercera adosada al tramo este del Claustro de la Catedral.

Este recinto es actualmente una capilla conocida como La Escuela de Cristo y su singularísima morfología recuerda las formas de las sinagogas: planta rectangular, cabecera plana, coro sobreelevado reservado al rezo de las mujeres, cubierta de madera a dos aguas profusamente decorada con pinturas, y otras decoraciones de celosías de madera y esgrafiados de inspiración almohade en las paredes.

JUDERÍA NUEVA

En el año 1170 el rey de Navarra Sancho VI el Sabio decreta el traslado de la Judería a un nuevo emplazamiento, junto a los muros del castillo, cuya custodia y reparaciones les encomienda a cambio de exenciones de impuestos y concesión de otras prerrogativas, además de facilitarles una mejor protección.

El nuevo barrio parece que se articulaba en torno al actual Paseo del Castillo, extendiéndose hacia abajo por la paralela calle de San Miguel y también hacia arriba, acostando sus casas junto a la muralla del castillo real. El barrio de los tejedores judíos estaba junto a la Plaza de San Miguel, donde hubo una iglesia dedicada al santo arcángel la cual pudo ser en un primer momento sinagoga. El progresivo aumento de población durante los S. XIII y XIV propició la ampliación del barrio por las calles Pelaires y Cortapelaires, San Pedro, Tres Esquinas y quizá hasta el puente de Yeseros. Se documentan al menos dos sinagogas: la Mayor y la Menor, de cuya ubicación no se tiene noticia.

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Palacio Marqués de San Adrián

Palacio Marqués de San Adrián
Palacio del Marqués de San Adrián. © Blanca Aldanondo

Situado en la calle Magallón encontramos la casa-palacio más monumental de Tudela. Siguiendo los modelos constructivos del valle del Ebro en el siglo XVI, es la obra cumbre de la arquitectura civil renacentista de Navarra.

Residencia de familias ilustres como la de Magallón que da nombre a la calle y por cuyo título de Marqueses de San Adrián, se conoce a este palacio. Las estancias que un día hospedaron a insignes viajeros, son hoy las aulas de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

Del palacio, además de la sobria fachada de ladrillo, suelen destacarse el patio de luces y el espectacular alero de madera. Con todo, el principal reclamo del edificio son los frescos renacentistas que decoran la escalera primitiva que conduce a la zona más noble del palacio. Unos murales muy originales en los que se representan diosas de la antigüedad clásica junto a mujeres heroínas de la antigüedad grecorromana.

Monumental edificio de ladrillo de dos pisos y ático en galería. Su sobria fachada está rematada por un espectacular alero de madera muy ornamentado y atribuido a Esteban de Obray.

Todo el inmueble se articula en torno a un patio cuadrado organizado en dos alturas. Éstas se comunican mediante una colosal escalera. Y los murales que la decoran son, sin duda, lo más llamativo de este palacio. Pinturas renacentistas del siglo XVI totalmente restauradas y realizadas en un único tono, el gris. De ahí su nombre, grisallas. Excepcionales son su técnica y su temática, ya que en España son escasos los conjuntos mitológicos bien conservados.

¿Qué vemos? Doce figuras femeninas de la antigüedad clásica ofreciendo pautas morales a la dueña de la casa. Mujeres castas, guerreras y divinidades clásicas. Éstas últimas son Venus (belleza), Juno (riqueza), Palas (sabiduría), y Eris (discordia). Eris parece aludir a la supuesta elección que debió hacer el marqués de Magallón al casarse con su mujer. La desnudez de los cuerpos de las 4 diosas se cubrió siglos después, coincidiendo con los usos del palacio como colegio de los austeros Hermanos del Sagrado Corazón.

Otro hecho memorable de este monumento tudelano es que entre sus paredes acogió numerosas tertulias culturales. En ello fue determinante el papel de José María Magallón y Mencos, marqués de San Adrián, a quién retrató Goya en 1804 (obra expuesta en el museo de Navarra). Apuesto galán y muy instruido, le gustaba cultivarse y compartir sus pensamientos con otros dandys ilustrados.

Siglos de historia para un palacio que el ayuntamiento de Tudela restauró en la década de los 90'. Desde entonces, es la sede de la UNED y espacio destinado a diversos eventos culturales.

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Torre Monreal y su Cámara Oscura

Torre Monreal
Torre Monreal. © Blanca Aldanondo

Turistas observando Tudela desde la cámara oscura de la Torre Monreal
Turistas observando Tudela desde la cámara oscura de la Torre Monreal. © Blanca Aldanondo

La torre Monreal es un edificio defensivo erigido en el siglo XIII sobre una atalaya al suroeste de Tudela con el fin de vigilar el territorio, aunque su aspecto actual responde a posteriores reconstrucciones.

Se trata de un edificio hexagonal de ladrillo en el que se integra la única evidencia de la época medieval, el aljibe, un depósito subterráneo destinado a guardar agua potable procedente de la lluvia.

La última reforma acometida lo ha convertido en la primera cámara oscura de Navarra y en un centro de interpretación con paneles explicativos sobre las culturas que han convivido en la capital ribera: la judía, la musulmana y la cristiana.

La primera cámara de la historia fue concebida por Aristóteles quien para definirla apuntó: «Se hace pasar la luz a través de un pequeño agujero hecho en un cuarto cerrado por todos sus lados. En la pared opuesta al agujero, se formará la imagen de lo que se encuentre enfrente».

Así, un dispositivo que gira 360 grados capta la imagen de la zona que rodea a la Torre Monreal en tiempo real y ésta es proyectada en el interior de la cámara oscura. Además, en cada sesión, que dura veinte minutos aproximadamente, se revelan secretos sobre la historia, evolución y curiosidades de la ciudad. Una idea original que permitirá al visitante descubrir Tudela de una manera diferente.